Como la mayoría del tiempo (y más en estos días) estaba "conectada" al mensajero... (eso se lee raro, en sentido estricto... en fin) de pronto el amable compañero Vero me pasó un link, la conversación fue más o menos así:
-Carito, checa esto.!
-ok.. gracias
-Está genial.!
-ok.. ok.. ahorita lo cheko...
Después de dar click.. todo cambió... jajaja..
Les dejo lo que he creído que son.. fragmentos más que geniales.!
Gracias compañero Vero...!
Del olvido al no me acuerdo, documental que tiene como hilo conductor, más bien como disculpa diría yo, la figura ya mítica del artista mexicano Juan Rulfo, cuyas palabras y versos se dejan escuchar sonorizando las imágenes oníricas que nos presenta su director Juan Carlos Rulfo, no diré que es su hijo y que la película está dedicada a la memoria de su padre, para qué.
Un documental inspirado en Rulfo, es ver cómo las imágenes pudieron convertirse en palabras, y cómo las palabras se convierten en imágenes, de las imágenes que nos mostraba Rulfo en sus escritos o en sus fotografías, ese México profundo, el México de antaño, el de los corridos y rancheras a guitarra destemplada, muy alejado de ese México de los dramones telenovelescos y de corrupción capitalina y smog exasperante.
Rulfo dejó su literatura, dejó sus fotos de paisajes casi abstractos, peñascos y riscos en blanco y negro, también tuvo sus deslices en el cine al lado de Don Luis Buñuel y García Márquez, pero sobre todo, dejó un manto de leyenda sobre sus orígenes, su infancia,juventud y amores, todo es fantasía pura.
Pero Juan Carlos Rulfo, reconoce que es inútil hacer un biopic tradicional sobre su padre, que es innecesario conocer quien era Juan Rulfo a la manera mas elemental, y en cambio, construye un retrato fragmentado con lo que dicen y contradicen sus amigos, amores y coterráneos, donde todos ellos, tratan de recordar algo que ya han olvidado, y que deben reconocer tristemente ¡Ya no me acuerdo!
Los coterráneos de Rulfo, los habitantes de Colima, pueblo casi fantasma, perdido en la llanada y rodeado de desierto, nutren el documental con sus olvidos, con sus caras cansadas y párpados caídos, ellos tratan de recordar lo que ya han olvidado o talvez no han vivido, cantan recordando sus aventuras, sus primeros cosquilleos en el estómago y sus primeras cartas hechas por encargo. Recuerdan aquellos amores hoy ya craquelados, pero que continúan dando el aliento necesario para seguir viviendo, así las palabras sean ya pocas, talvez el amor llegue a un estado de pureza a cierta edad, que sólo sea suficiente sentir la presencia del otro para ser feliz. Pues a la final sólo queda eso. Todo en la vida llega a un momento en que sólo hay un poco de ánimo para tratar de recordar lo vivido, la vida deja de vivirse en presente y más bien se va componiendo de pequeños Flash-backs que encharcan los ojos y ponen la voz temblorosa, el alma se regocija y parece encontrarse la juventud perdida.
El Sol cae, el diablo sale y saluda un campesino, le pregunta por la vida, el campesino le responde amablemente, ya son viejos conocidos, si hace frío, todo es calmo, el tiempo se detiene a descansar en Colima, se posa descaradamente sobre su planicie, sobre sus habitantes, figuras casi inertes, cuya piel se parece cada vez más a la tierra.
Wilson Montoya.
Por cierto, si alguien sabe en donde puedo conseguirlo, le agradecería que me dijera.
miércoles, 29 de abril de 2009
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